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  • gabriela binello

Yoga Terapia y Ayurveda

Actualizado: abr 25


Hermanas con un mismo objetivo: asistir en la sanación del ser humano. Yoga Terapia está lejos de ser una disciplina con “ejercicios suaves” que “cuidan la columna”. La práctica de yoga excede a cualquier propuesta de ejercicios, posturas o secuencias (vinyāsas) “físicas”. Yoga es el arte y la ciencia de refinar la mente y para ello, propone diferentes caminos y herramientas de acuerdo a la naturaleza de cada ser humano. La herramienta “física” es tan sólo una mínima parte de esa propuesta. Dicho esto, dado que en occidente muchas personas suelen asociar al yoga con las prácticas “físicas”, entendemos que cualquier práctica de yoga tradicional (terapéutica o no terapéutica) que involucre āsanas (posturas), debería enfocar su atención en “cuidar la columna”. Esta es la base de toda práctica de asanas. Hay dos razones que fundamentan esto. La primera es ahiṃsā. Ahiṃsā es un principio de no violencia (lastimar o no cuidar a un alumno, ya sea por intencionalidad o negligencia, es violentar) que es pre-requisito fundacional de cualquier propuesta llamada yoga. Ahiṃsā o no violencia, “cuidar” al alumno, su proceso y por supuesto, su columna, debería atravesar cualquier vínculo en yoga y cualquier desempeño profesional. La segunda razón es muy simple: las āsanas (o posturas) centran su impacto y función en un modelo anatómico de canales sutiles que presentan similitudes con el recorrido de los principales centros nerviosos a lo largo de la columna vertebral. Y si bien este modelo sutil no puede traspolarse directamente al modelo del cuerpo humano propio de la anatomía occidental, ambos modelos presentan similitudes. Por ende, cualquier práctica de posturas (āsanas) convencional (no necesariamente terapéutica) debería “cuidar la columna”. Pero entonces, ¿qué es yoga terapia? Yoga terapia o yoga terapéutico es el arte de restablecer balance en el sistema humano a partir de refinar la herramienta más sutil: la mente. Tiene un objetivo común al yoga no terapéutico; sólo que aquí, la mente de ese alumno está en una situación de desbalance más profundo y eso ha llegado a impactar negativamente a otras dimensiones de sus sistema. Podríamos decir que aquellos estados elevados de conciencia que se proponen para un ser humano que goza de buena salud en el yoga convencional, aquí tendrán que asumir otro significado. La “liberación del sufrimiento” (mokṣa) en yoga terapéutico puede significar reconocer, aceptar y desactivar ciertos patrones mentales (vasanas) que nos llevan a la expresión de una enfermedad o condición de salud puntual. Según la International Association of Yoga Therapy (IAYT), yoga terapia es el proceso que permite a las personas progresar hacia una mejor salud y bienestar a través de la aplicación de las enseñanzas y prácticas del yoga. Habla de un “proceso” y progreso para acceder a un estado de bienestar a través del yoga; no de otra cosa. Eso, a su vez, implica cierto grado de transformación que, si bien va siendo alternado por fases de pacificación de los síntomas (śamanam) y/o limpieza (śodhanam), está lejos de ser meramente una intervención que sólo enfría síntomas a través de “movimientos suaves”. Retomando esta idea inicial de enfocarse en el refinamiento de la mente del alumno en una condición de desequilibrio de su salud, yoga terapia propone un proceso de auto-empoderamiento, donde el alumno, con la ayuda del terapeuta de yoga, implementa una práctica de yoga personalizada y en evolución, que no solo aborda la enfermedad de una manera multidimensional, sino que también tiene como objetivo aliviar su sufrimiento de forma progresiva, no invasiva y complementaria. Dependiendo de la naturaleza y el estado de evolución de la enfermedad, yoga terapia no solo puede ser preventiva o curativa (por ejemplo en ciertos casos de dolor crónico, stress, depresión, ansiedad, insomnio, colon irritable) sino que también apunta a un proceso de sanación integral de ese ser humano (su mente más profunda). Esto requiere de un proceso sostenido en el tiempo y enmarcado en ciertos parámetros. Entre los principales: -Las prácticas de yoga terapéutico sólo pueden ser individuales. Excepcionalmente y con un fin más bien educativo es posible practicar yoga terapia en grupos muy reducidos en donde se enfoque una condición en particular (por ejemplo un grupo de alumnos en donde todos cursen cefaleas). -El abordaje es multidimensional, progresivo y flexible: cualquier herramienta de yoga (no sólo las posturas sino también y especialmente, respiraciones, sonidos, rituales, cantos, mudras, cambios en los hábitos de vida y de alimentación) se adapta a la situación y el objetivo de cada alumno. -La respiración y el sonido suelen ser las herramientas más utilizadas para acceder a cambios más profundos en los patrones que detonan los síntomas y la enfermedad o condición de base. -En un mediano plazo, cambios estratégicos en el estilo de vida (por ejemplo, los espacios y tiempos de descanso, la implementación de terapias de masajes, entre otros) y la alimentación (la regularidad de la ingesta, las combinaciones de alimento apropiadas en cada caso) son parte de este proceso de yoga terapéutico. En muchos casos, éstos son facilitados por la misma práctica. Es por eso que se establece una gran sinergia con la implementación de simultánea con la medicina ayurveda. Principales focos de aplicación de yoga terapéutico Las principales condiciones y enfermedades en donde yoga terapia viene ejerciendo impactos positivos importantes hasta la fecha son: dolor crónico, artritis, asma, colon irritable, acidez-úlceras digestivas, problemas musculo-esqueléticos, stress, depresión, ansiedad, síndrome post-traumático, síndrome de atención dispersa, insomnio. A su vez, existen diversos ejemplos de reducción de síntomas en: diabetes, hipertensión, cáncer, alzheimer, esclerosis múltiple, enfermedades autoinmunes, HIV, problemas cardíacos, parkinson, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, osteoporosis, esquizofrenia, desórdenes alimentarios, adicciones y autismo. Elegir a un profesor en yoga terapéutico Es evidente que para trabajar con estos marcos, un profesor de yoga terapéutico debe contar con una expertise que excede ampliamente al ajuste de posturas o respiraciones. Los programas reconocidos para formarse como profesor de yoga terapia suelen ser de 1000 horas (de las cuales al menos 600 son presenciales -con ejes en los fundamentos de la yoga terapia y el ayurveda- y otras 300 de residencia práctica en algún centro de salud) y requieren que sus aspirantes ingresen con una formación básica de profesorado de yoga de al menos unas 300 horas de cursada presencial. Las sesiones de yoga terapéutico Las formas de llevar adelante las sesiones individuales de yoga terapia pueden variar en su implementación pero son encuentros regulares en donde se va supervisando y ajustando lo que el alumno practica en su casa. En cualquier caso, en una entrevista inicial, se espera un relevamiento bastante exhaustivo de la historia médica del alumno así como sus necesidades físicas, mentales, energéticas y espirituales. Se observan todas las dimensiones de ese alumno a través de diversas técnicas de observación (trividha parīkṣā; nāḍī parīkṣā). Se parte exactamente desde donde el alumno está en ese momento; no desde un modelo pre-configurado. Todo esto se basa en diferentes modelos y fuentes del yoga más tradicional: desde los yoga sutras hasta secciones de los upaniṣad (Yajur Veda; Atharva Veda). Y por supuesto, en sincronía con el Ayurveda y los fundamentos de la filosofía sāṅkhya. Esta integración y manera de implementación lleva mucho tiempo no sólo de estudio sino de experiencia práctica. Yoga terapia NO es una sumatoria de conocimientos y disciplinas aisladas Aquí es cuando hacemos especial hincapié en que no es posible trasladar y acumular el sentido y las enseñanzas de un modelo que tiene más de cuatro mil años con parámetros y disciplinas de otros modelos que arrancan apenas con nuestra era moderna. Aún cuando nuestra mente occidental tienda a hacerlo. Queremos comparar, rotular, nombrar con un vocabulario que nos sea afín. Y más que nada, necesitamos validar con un lenguaje racional y occidental (familiar) algo que no podemos captar porque “habla" en un idioma completamente diferente. Con esto no sólo nos referimos al sánscrito (que también influye), sino al lenguaje que usaban los yogis y yoginis al dar cuenta de estos modelos sutiles desde la oralidad y una manera de aprender completamente diferente a nuestros parámetros mentales. La intención de muchas propuestas actuales de yoga terapia que asumen la perspectiva de reunir, intercalar o mezclar información de textos que tienen al menos dos mil años con la mirada de un kinesiólogo, un fisioterapeuta o un osteópata puede ser muy noble. Estos intentos por “medicalizar” o “anatomizar” al yoga tienen mucho que ver con la necesidad de traer legitimidad a un conocimiento muchas veces trivializado y subestimado por exceso de esoterismo, imaginación y/o proyecciones personales, entre otros intereses. Sin embargo, el lenguaje del yoga no es el lenguaje de la ciencia médica occidental. Y, sólo por mencionar a las asanas, éstas no son disposiciones de músculos, tendones y huesos. Tampoco son asistentes de glándulas o sistemas anatómicos. Sin embargo, ¿vamos a descartar la integración que la evolución, la ciencia y la comunicación nos ofrece? Por supuesto que no. Es hasta gratificante acceder a registros de ciertos estados de lucidez y conciencia en esos primeros yogis y yoginis y asistir, por poner sólo un ejemplo, a los resultados de la Universidad de Wisconsin que comprueban la activación del cortex prefrontal izquierdo en el cerebro de un entrenado meditador budista. Yoga como un camino de expansión de potencial. Pero entonces, ¿integramos o no? Integrar es formar una parte de un todo; completar “un todo” con algo que suma y que estaba faltando. Al formar esa parte, “eso que es” no deja de ser. Tenemos que poder respetar la entidad de cada parte para que la integración sume. Esto significa comprender los límites y las posibilidades que nos brinda cada disciplina: la anatomía con sus disecciones; la osteopatía con sus clasificaciones y técnicas de abordaje, la kinesiología con sus intervenciones, la biomecánica, la reeducación postural global (RPG). Y, por otro lado, tomar una decisión de cuál es el lenguaje principal de nuestro campo de trabajo; dónde nos paramos para mirar. Todos los focos no resultan. Como los mismos yoga sutras lo definen: “un solo foco”(YS.I.32). Por ejemplo, si soy profesor de yoga y busco intervenir con posturas para generar una reeducación global de músculos, tendones y huesos, probablemente mi aporte sea limitado y/o deficiente. Básicamente porque por más que estudie o sume esa información, yoga no propone eso. De la misma manera, si un médico alópata pretende aplicar medicina ayurvédica exclusivamente “reemplazando” hierbas y terapias de panchakarma (tratamiento de desintoxicación y limpieza que tradicionalmente se lleva a cabo durante 5 semanas de abordaje holístico) con sus versiones locales, probablemente el alcance de las mismas sea superficial. En ambos casos, tanto quien aplica yoga como quien aplica ayurveda, el eje de la eficiencia en su intervención reside en hacerlo desde un cambio completo de paradigma. Esto es: un profesor de yoga terapéutico no percibe y actúa acumulando información anatómica y legitimando cada cosa que percibe con un diagnóstico médico. Por otro lado, un médico formado en ayurveda más allá de conocer de anatomía humana y tener en cuenta algún estudio médico, percibe a cada paciente desde unos parámetros que no necesariamente necesitan ser una y otra vez contrastados en un laboratorio o diseccionando un cadáver en una morgue. Ambos, yoga y ayurveda, se apoyan en el modelo de evolución de la filosofía sāṅkhya. Un modelo que describe el origen y la evolución de este universo. Y que, desde allí, comprende a los elementos que convierten al ser humano en eso que es. El ayurveda incluye el aspecto espiritual de un ser humano para definir su "salud". Los médicos ayurvédicos evalúan la “salud” de cada ser humano en términos de los elementos que lo componen (bhūtas: ākāśa-éter; vāyu-aire, tejas-fuego; ap-agua; pṛthivī-tierra), el fuego interno en cada proceso metabólico, los tejidos (dhātus), los canales y zonas de concentración de energía vital (prāṇa, nāḍīs, srotas, marmas), los biotipos que prevalecen en cada ser humano (doṣas), las cualidades sutiles de la energía que predispone la mente de cada persona (guṇa), los sabores (rasas) que componen a cada humano, entre tantas otras variables del estilo. Todo esto (bhūtas, nāḍīs, srotas, marmas, etc.) no puede ser contrastados por un método científico racional occidental. No se encuentra en un examen de laboratorio. Ni en una resonancia. Ni en una radiografía. Ni en una tomografía. O al menos, no con ese idioma. ¿Entonces no existe? ¿Qué hacemos con nuestra parte del cerebro que no usamos? Cada uno sabrá responder esta pregunta. Pero aquí yo agrego un par más, ¿quién puede afirmar que la ciencia médica occidental agota las respuestas existenciales de nuestra salud, nuestro bienestar y nuestra evolución? ¿Cuán refinada puede ser la observación y percepción integral de un paciente cuando el profesional que diagnostica sólo se basa en informes y estudios “contrastados” aislados (tomados en diferentes lugares, por diferentes personas, con diferentes equipos, etc.etc.etc)? ¿Qué hacemos con nuestra parte del cerebro que no usamos? Por supuesto que no se trata de desestimar el enorme aporte que la ciencia médica nos regala. Sino de aclarar el campo de estudio del yoga en cuanto a su intervención terapéutica. Yoga Terapia es un abordaje que nace de la mano de la medicina ayurvédica. Se apoya en los mismos pilares, nace de la misma madre: el saṅkhyā. Eso implica ciertos parámetros muy específicos donde se define qué es salud y qué es “enfermedad” (dolencia o sufrimiento). Con respectivas causas, niveles y fases de esa enfermedad en donde se establecen abordajes muy diferentes. En donde no hay una sola partícula de nada que no esté implicando al todo. En donde al “paciente” (para el médico) o al “alumno” (en yoga terapéutico) se lo observa y aborda desde lo específico hasta lo inespecífico; desde lo burdo a lo sutil; desde afuera hacia adentro; desde la parte al todo. Es otra manera de mirar. Es otra manera de percibir. Es otra manera de procesar e intervenir. Es otro lenguaje. Otros parámetros. Otro paradigma. Aplicar yoga terapéutico implica cambiar de paradigma. Claramente es más cercano y familiar apelar a disciplinas y conocimientos legitimados y prestigiosos dentro del campo hegemónico occidental. Sin embargo, hacerlo nos priva de una mirada tan disruptiva como eficiente. Una mirada que nos obliga a salir de nuestros marcos de percepción habituales. Con todo lo que eso significa para nuestras mentes acomodadas en sus zonas de comfort. Movernos de esos lugares molesta. Incomoda. Ya que lo primero que va a pasar cuando nos mudemos de zona es: no ver, no saber, no entender, no clasificar, no diagnosticar…. por un rato. Sólo cuando estemos dispuestos a soltar esta necesidad de acumular información para controlar, el camino hacia un nuevo marco de percepción se habrá comenzado a abrir. Y allí, sólo allí, estaremos practicando yoga terapia. De la mano de su hermana, ayurveda. Gabriela Binello Yoga Therapy and Ayurveda. Sisters with the same goal: to assist in the healing of the human being. Yoga Therapy is far from being a discipline with "soft exercises" that "take care of the spine". The first thing we have to clarify is that the practice of yoga exceeds any proposal of “physical" exercises, postures or sequences (vinyasas). Yoga is the art and science of refining the mind and for this, it proposes different paths and tools according to the nature of each human being. The "physical" tool is only a minimal part of that proposal. That said, since in the West many people tend to associate yoga with "physical" practices, we understand that any traditional yoga practice involving asanas (postures) should focus on "caring for the spine." This is the basis of all asana practice. There are two reasons for this. The first one is "ahimsa". Ahimsa is a principle of non-violence (hurting or not caring for a student, whether by intentionality or negligence, is violent in itself) which is a foundational prerequisite of any proposal called yoga. Ahimsa or non violence, "caring" for the student, his process and of course, his spine, should permeate any link in yoga and any professional performance. The second reason is very simple: the asanas (or postures) focus their impact and function on an anatomical model of subtle channels that show similarities with the path of the main nerve centers along the spine. And although this subtle model can not be directly transposed to the model of the human body of Western anatomy, both models have similarities. Therefore, any practice of conventional postures (asanas) (not necessarily therapeutic) should “care for the spine". But then, what is yoga therapy? Yoga therapy or therapeutic yoga is the art of restoring balance in the human system by refining the most subtle tool: the mind. It has a common goal to non-therapeutic yoga; only that here, the mind of that student is in a situation of deeper imbalance and that has come to impact negatively on other dimensions of te student´s system. We could say that those elevated states of consciousness that are proposed for a human being who is in good health in conventional yoga, here will have to assume another meaning. The "liberation of suffering" (moksha) in these cases can mean recognizing, accepting and disengaging certain mental patterns (vasanas) that lead to the expression of a disease or specific health condition. According to the International Association of Yoga Therapy (IAYT), yoga therapy is the process that allows people to progress towards better health and well-being through the application of yoga teachings and practices. It speaks of a "process" and progression to access a state of well-being through yoga; nothing else. This, in turn, implies a certain degree of transformation that, although it is alternated by stages of pacification of symptoms (samanam) and / or cleansing (sodhanam), is far from being merely an intervention that only cools down symptoms through "smooth movements”. Returning to this initial idea of ​​focusing on the refinement of the student's mind in a condition of imbalance of their health, yoga therapy proposes a process of self-empowerment, where the student, with the help of the yoga therapist, implements a personalized yoga practice, which not only addresses the disease in a multidimensional way, but also aims to alleviate their suffering in a progressive, non-invasive and complementary manner. Depending on the nature and state of evolution of the disease, yoga therapy can not only be preventive or curative (for example in certain cases of chronic pain, stress, depression, anxiety, insomnia, irritable bowel) but also focus on a process of integral healing of that human being (his/her deepest mind). This requires time and a specific framework: -Therapeutic yoga practices can only be individual. Exceptionally and with a rather educational purpose it is possible to practice yoga therapy in very small groups where a particular condition is approached (for example, a group of students where everyone has headaches). -The approach is multidimensional, progressive and flexible: any yoga tool (not only the postures but also and especially, breaths, sounds, rituals, songs, mudras, changes in the habits of life and food) adapts to the situation and the objective of each student. -Breathing and sound are usually the most useful tools to access deeper changes in the patterns that trigger the symptoms and the underlying disease or condition. -In the medium term, strategic changes in lifestyle (for example, spaces and rest times, the implementation of massage therapies, among others) and nutrition (the regularity of intake, the appropriate food combinations in each case) are part of this process of therapeutic yoga. In many cases, these are facilitated by the same practice. This great synergy is also enhanced with the implementation of simultaneous Ayurvedic medicine. Main focuses of therapeutic yoga application The main conditions and diseases where yoga therapy has exerted significant positive impacts to date are: chronic pain, arthritis, asthma, irritable bowel syndrome, acidity-digestive ulcers, musculoskeletal problems, stress, depression, anxiety, post-traumatic syndrome, Disperse attention syndrome, insomnia. In turn, there are several examples of symptom reduction in: diabetes, hypertension, cancer, Alzheimer's, multiple sclerosis, autoimmune diseases, HIV, heart problems, Parkinson's disease, chronic obstructive pulmonary disease, osteoporosis, schizophrenia, eating disorders, addictions and autism. Requirements to choose a teacher in therapeutic yoga It is evident that to work with these frameworks, a teacher of therapeutic yoga must have an expertise that far exceeds the mere adjustment of postures or breaths. The recognized programs to train as a yoga therapy teacher are usually 1000 hours (of which at least 600 are face-to-face-with axes in the foundations of yoga therapy and Ayurveda- and another 300 of practical residency in a health center) and they require that their aspirants enter with a basic formation of yoga teachers of at least 300 hours of attended course. Therapeutic yoga sessions The ways of carrying out the individual sessions of yoga therapy can vary in their implementation but they are regular meetings where there is a supervision and adjustment of what the student practices at home. In all cases, in an initial interview, a quite exhaustive survey of the medical history of the student as well as his physical, mental, energetic and spiritual needs is expected. All the dimensions of that student are observed through various observation techniques (trividha pariksa, nadi pariksa). It starts exactly from where the student is at that moment; not from a pre-configured model. All this is based on different models and sources of more traditional yoga: from the yoga sutras to the Upanisads sections (Yajur Veda, Atharva Veda). And of course, in sync with Ayurveda and the foundations of samkhya philosophy. This integration and way of implementation takes a long time not only of study but of elaboration of its theoretical and application frameworks. Yoga therapy is NOT a sum of isolated knowledge and disciplines This is when we place special emphasis on the fact that it is not possible to transfer and accumulate the meaning and teachings of a model that has more than four thousand years old with parameters and disciplines of other models that barely start with our modern era. Even when our western mind tends to do it. We want to compare, label, name with a vocabulary that is related to us. And most of all, we need to validate with a rational and Western (familiar) language something that we can not grasp because it "speaks" in a completely different language. This not only refers to Sanskrit (which also influences), but to the language used by yogis and yoginis to account for these subtle models from their orality and a way of learning completely different from our mental parameters. The intention of many current yoga therapy proposals that assume the perspective of gathering, or mixing information from texts that are at least two thousand years old with the view of a kinesiologist, physiotherapist or osteopath can be very noble. These attempts to "medicalize" or "anatomize" yoga have much to do with the need to bring legitimacy to knowledge that is often trivialized and underestimated by excessive esotericism, imagination and / or personal projections, among other interests. However, the language of yoga is not the language of Western medical science. And, just to mention the asanas, these are not dispositions of muscles, tendons and bones. They are also not assistants of glands or anatomical systems. Nevertheless, are we going to rule out the integration that evolution, science and communication offer us? Of course not. It is even gratifying to access records of certain states of lucidity and consciousness in those early yogis and yoginis and to attend, just to give an example, to the results of the University of Wisconsin that prove the activation of the left prefrontal cortex in the brain of a trained Buddhist meditator But then, do we integrate or not? To integrate is to form a part of a whole; complete "a whole" with something that adds up and that was missing. By forming that part, "that which is" does not cease to be. We have to be able to respect the entity of each part so that the integration adds up. This means understanding the limits and possibilities that each discipline offers us: anatomy with its dissections; osteopathy with its classifications and techniques of approach, kinesiology with its interventions, biomechanics, global postural reeducation (RPG). And, on the other hand, make a decision of what is the main language of our field of work; where we ground to look. All the sights do not work. As the yoga sutras themselves define it: "a single focus". For example, if I am a yoga teacher and I seek to intervene with postures to generate a global reeducation of muscles, tendons and bones, my contribution is probably limited and / or deficient. Basically because no matter how much I study or add that information, yoga does not propose that. In the same way, if an allopathic doctor intends to apply Ayurvedic medicine exclusively by "replacing" pancakarma (detoxification and cleansing treatment that is traditionally carried out during 5 weeks of holistic approach) through herbs and therapies with its local versions, probably the results will be superficial. In both cases, both who applies yoga and who applies ayurveda, the axis of efficiency in their intervention lies in doing it from a complete paradigm shift. This is: a professor of therapeutic yoga does not perceive and act by accumulating anatomical information and legitimizing everything he perceives with a medical diagnosis. On the other hand, a doctor trained in Ayurveda beyond knowing human anatomy and taking into account any medical study, perceives each patient from parameters that do not necessarily need to be repeatedly and contrasted in a laboratory or dissecting a corpse in a morgue. Both yoga and ayurveda rely on the evolution model of samkhya philosophy. A model that describes the origin and evolution of this universe. And that, from there, understands the elements that make the human being in that which is. Ayurveda includes the spiritual aspect of a human being to define "health". Ayurvedic doctors evaluate the "health" of each human being in terms of their elements (bhutas: akasa-ether, vayu-air, tejas-fire, ap-water, prthivi-earth), the internal fire in each metabolic process, the tissues (dhatus), the channels and zones of concentration of vital energy (prana, nadis, srotas, marmas), the biotypes that prevail in each human being (doshas), the subtle qualities of the energy that predisposes the mind of each person (gunas), the flavors (rasas) that make up each human, among so many other variables of the style. All these, bhutas, doshas, ​​gunas, rasas, nadis, etc., can not be contrasted by a rational Western scientific method. It is not found in a laboratory test. Not in a resonance. Not on an x-ray. Not in a tomography. Or at least, not with that language. Then, it does not exist? Everyone will know how to answer this question. But here I add a couple more, who can claim that Western medical science exhausts the existential responses of our health, our well-being and our evolution? How refined can the observation and integral perception of a patient be when the professional who diagnoses is only based on reports and isolated "contrasted" studies (taken in different places, by different people, with different equipment, etc.etc.etc)? What do we do with our part of the brain that we do not use? Of course, this is not about dismissing the enormous contribution that medical science gives us. But to clarify the field of study of yoga in terms of its therapeutic intervention. Yoga Therapy is an approach born from the hand of Ayurvedic medicine. It rests on the same pillars, born from the same mother: samkhya. This implies certain very specific parameters where health and illness are defined. With respective causes, levels and phases of that disease where very different approaches are established. Where there is not a single particle of anything that is not implying the whole. Where the "patient" (for the doctor) or the "student" (in therapeutic yoga) is observed and addressed from the specific to the non-specific; from the gross to the subtle; from the outside in; from the part to the whole. It's another way of looking. It is another way of perceiving. It is another way to process and intervene. It is another language. Other parameters. Another paradigm. It is clearly closer and more familiar to appeal to legitimized and prestigious disciplines and knowledge within the Western hegemonic field. However, doing so deprives us of a look as disruptive as efficient. A perspective that forces us to leave our usual frames of perception. With all the impact that it brings for our minds used to their comfort zones. Moving from those places could be frustrating. Since the first thing that will happen is: not seeing, not knowing, not understanding, not classifying, not diagnosing .... for a while. Only when we are ready to let go of this need of accumulating information to control, the path to a new framework of perception will have begun to open up. And there, only there, we will be practicing yoga therapy. Hand by hand with his/her sister, ayurveda.


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